Holaaa!!
De nuevo una entrada a mi blog (esto se está convirtiendo en costumbre, ¡¡bieeen!!)
Ayer íbamos a cenar a casa de unos amigos y a celebrar el cumple (tardío) de uno de ellos. Y qué mejor ocasión que llevar algo de mi nueva afición: ¡¡Cupcakes!!
Por cierto, inciso, que no tiene nada que ver con lo anterior. No sé si muchos de vosotros sabréis que soy licenciada en filología inglesa, y no hay cosa que más rabia nos dé a los filólogos (¡ llamarnos maniáticos !) que las palabras inglesas se pronuncien mal! Así que chicos, ya sabéis 'Cupcake' se pronuncia ['kʌpkeɪk] o lo que es lo mismo 'capqueic'. Es que no puedo evitar que me piten los oídos cada vez que lo oigo mal.
¡Ala! ¡Ahí queda hecha mi aportación a la lengua inglesa! =) Ya podéis llamarme 'tiquismiquis'.
A lo que íbamos, que dispuestos a celebrar el cumple de Ruth, me decidí a hornear unas cupcakes de oreo.
Realmente pensaba que serían los mejores que haría, y que éstas se convertirían en mis preferidos, ya que mientras hacía la masa pensaba (y probaba). . . '¡¡ mmmm . . . qué buenoooo!!'